El 18 de septiembre España y Francia se enfrentaron en la final del Eurobasket, en Lituania.
Se vio un baloncesto más físico, trabajado y complicado, en el que los dos jugaron de hombre a hombre y cara a cara.
Fue una final extraordinaria, en la que pudimos ver una exhibición apabullante de calidad y fuerza.
España jugó como un equipo, ayudándose en defensa y mostrando un gran talento ofensivo.
Gozamos de los triples imposibles de Navarro; del juego interior de los hermanos Gasol; de los tapones de Ibaka, la última perla de la selección; de la explosividad de Rudy; de Calderón…
Pau y Navarro se comportaron como dos grandes líderes.
La selección jugó como los ángeles y su nivel físico y mental fue expecional durante todo el partido. Además, demostraron que son un grupo muy humano y que son ejemplares dentro y fuera de la cancha, ya que durante todo el campeonato mostraron gestos de ánimo a Ricky, hicieron bromas a Ibaka, la afición les dedicaba cánticos y gritos…
Aún así, Francia no se durmió en los laureles y jamás se rindió, no regaló nada.
Finalmente el partido terminó 98 a 85 y España pudo levantar la copa. Hubo un gesto muy bonito de todo el equipo cuando le cedieron el honor de levantar la copa a Felipe.
Después Pau abrazó a Navarro por haber conseguido el tan esperado MVP, reconocimiento que se merecía ya que es un jugador que juega y piensa solo para el equipo.
Como podemos ver, en este equipo hay espacio para el talento, no para la envidia. Por eso son más que una familia.
La selección se adueñó del cielo de Kaunas. Para ellos todos los días en todos los grandes campeonatos sale el sol. Un sol que debe reaparecer en 2012, en Londres.



